lunes, 1 de agosto de 2011

Abriendo las puertas. Bienvenidos a mi blog.


En una tarde gris de Setiembre, allá por 1993; en uno de los fríos pasillos de la Universidad Católica (ya no me acuerdo cual, es más, me atrevería a decir que aquel ya no existe más); me atreví a emprender la aventura de escribir. Y es que no encontré mejor manera de expresar esos complejos pensamientos que se exacerbaban ante las intensas emociones que me invadían: a los 16 años me enamoraba de manera conciente por primera vez. Mis primeros manuscritos fueron destruidos por mí mismo en un arranque de ira y frustración acaecido en Mayo de 1994. Sin embargo, las primeras transcripciones que hice utilizando mi vieja máquina de escribir "brother" (y es que en esa época las computadoras personales todavía eran un gadget esotérico de los adinerados. Mi vieja máquina "brother" adquirida con mucho esfuerzo por mis padres, tenía retorno de carro automático, ¡¡toda una marivilla ese botoncito rojo!!) sobrevieron en las gavetas de mi querida madre, que en paz descanse ahora. Y ahí están todavía. Hace unos años los recopilé y los transcribí, pero esta vez utilzando un poderoso Pentium y el Ms Word. 
 
Inauguro mi blog con uno de aquellos arranques de verborrea escrita que deseo compartir con aquellos que valerosamente quieran leerme. Sinceramente, no espero, pretendo ni deseo que les guste. Solo quiero abrir mis puertas y dar a conocer una dimensión de mi persona que ha permanecido oculta hasta ahora.
 
Gracias, Claudy Valdivia, por ese indirecto y jamás pensado empujoncito. Felicito que escribas. No dejes nunca de hacerlo.
 
LUNA I


Luna de mis versos,
que te escondes en la noche
tras un velado cielo de lejanía.

Luna de mis versos
que asomas por la tarde
leve y huidiza,
que sonríes al crepúsculo
que besas al sol
justo cuando este se marcha.

Luna de mis versos
que temes cauta
a las formas del menguante,
luna nueva: precavida,
luna llena, totalmente bella.

Luna de mis versos
que extraño tanto
justo al meridiano.

Te persigo como un demente
al amanecer,
pero siempre huyes
junto con mis sueños.

Te persigo al caer la tarde
pero siempre te escapas
oculta en una sonrisa,
besándome justo
cuando el horizonte me devora
y tengo que sin remedio
huir.

Luna de mis versos
indefinición perfecta,
contradicción infinita,
mujer preciosa,
tú.

Luna de mis versos
ya eres parte del poema,
y sea que lo hayas querido o no,
le has dado una razón al sol.
 
Luna de mis versos
ya eres parte del poema.
Luna mía,
has conquistado al autor.

                                 FIN, escrito alguna madrugada de 2006, en la ciudad de Chincha.


FIN